Cómo se supera a alguien que nunca fue tuyo?
Cómo dejas de pensar en las posibilidades que viste con esa persona?
Qué le decís al corazón cuando la ilusión fue más grande que lo que es el recuerdo?
Cuando sabes que ya está?
No puedo dejar de pensar en alguien que nunca fue mío pero lo sentí tan propio que creo conocerlo más de lo que realmente sé. Es como si pudiera adivinar sus próximos movimientos porque adentro mío es parte de mi. Fueron meses sabiendo qué era lo que pasó, no porque lo hayamos hablado sino que simplemente lo sabía.
Me tocó verlo y darle un abrazo. Olerlo, escucharlo, volver a revivir cosas que no sabía que me habían pasado en mi interior. Siento que tuvimos años juntos cuando en verdad no fueron ni meses. Es tan extraño cuando podes conocer a alguien porque algo en ellos te grita todo lo que tenes que saber, es como si lo poco que conocieras de ellos desbloqueara un saber que no sabías que tenías sobre esa persona.
Qué extraño querer a alguien que jamás pensé que querría. Escuchar su voz y sentir que la nostalgia me está gritando diciéndome que eso es lo que había estado extrañando todo este tiempo. Escucharlo decir que no dejó de pensar en mí, sabiendo bien que yo tampoco dejé de pensar en él pero ninguno actuó. Ninguno de los dos llamaría pero sabemos bien que si el otro llamara, ambos atenderíamos sin siquiera pensarlo.
Nos obligamos a querer a otra persona, a gustar de alguien opuesto. Es como si quisiéramos arrancar el recuerdo que no pudo ser juntos. Como si el dolor inexistente de no estar con el otro pesara tanto que se hizo real. Apoyarnos a la distancia penando en que tal vez estaba todo en nuestra cabeza y no fue real para después darnos cuenta que siempre estuvimos atrás del otro, observando y poniéndonos felices por sus logros.
No sé qué es esto de querer a alguien que no conozco para nada pero con quien a su vez siento que viví una vida. Vivimos una realidad fantasma juntos que se sintió tan real que tiene consecuencias en el presente.
Extrañamos algo que nunca llegamos a tener porque nos enamoramos de la idea del otro que tuvimos que matar para poder seguir adelante. Nos esforzamos por hundir los recuerdos para que en el momento que nos viéramos en persona, después de tanto tiempo, todo volviera a salir a flote como si fuese un barco chocado en alta mar.
Detesto esta tristeza fantasma de querer al recuerdo de alguien que nunca pudo ser.